Fuera de tí


Lejos, olvidado,
fuera de mí.
Así te conciben mis manos
y mi cuerpo.
Me dejas,
te aferras a tu vida
y ambiciones.
Vuelves a veces,
nunca por completo,
de presencia ausente,
a mi amor...indiferente.
Días de llamadas breves
y un te amo apresurado,
Extrañar primero duele,
al final se hace rutina,
amarte, odiarte...perderte.
¿Dónde quedan mis abrazos?
¿Dónde quedo yo?
lejos, olvidada,
fuera de tí.

Me mata la conciencia

Del deseo cuento poco,
y menos del pensamiento
pero si te veo y miento,
me avergüenzo en tu mirada,
linda, tierna y engañada
por mis labios traicioneros,
ruina imagen de sinceros,
por las noches me señalan
a mi dulce sueño atacan,
y yo finjo indiferencia
aunque vivo en la demencia
de que apuro y prisa siempre,
del pretexto, de ocultarme
si me mata la conciencia.

Nomás

Hay días para olvidar, pero olvido amanecer en ellos, y eso constituye mi problema.
Entre la apresurada vida y la familia, los amigos antiguos que llaman rara vez y los amigos nuevos, que quiza después sean solo unos extraños con los que compartimos una pequeña parte de nuestro tiempo, en fin, nunca estoy conforme y nunca me pongo de acuerdo con mis propias ideas, para lograrlo no se que deba hacer, ni siquiera se si quiero lograrlo, a veces me divierte confundirme, y así tener algo en que filosofar y pasar las horas platicando conmigo, en la soledad del camión que siempre lleva a tanta gente, pero que conmigo no va nadie.
Disfruto tanto estos momentos, en donde solo estamos el teclado y yo, y y un pequeño reflejo de mi mente se aparece ante mis ojos y se hace carne de luz sobre el vidrio sucio del monitor, descansando en la silla con los pies sobre algun mueble, aun en pijama sin importar el sol de mediodía que ya se asoma, peor ahora, el llanto de un niño me interrumpe, tiene sed, y tengo que irme.

Risa nocturna

Suele regresar a mi
pero nunca se queda,
y suele mirarme mientras descanso,
sobre las sábanas
sumergida en cuatro almohadas,
me miente con sus dientes blancos
y me grita que todo estará bien,
caprichosa y embustera
la mejor de las amigas
y la peor de las amantes,
sola y perdida, confundeme,
invade el sol de mediodía
y no me rías solo de noche,
pretensiosa y sìnica,
estrecha tu mano a la mía,
tú, romantica pesadilla
que sin sabor me endulza
y me sostiena,
juega conmigo
pero no te vayas.

Infancia

Recuerdo cada paso con vergüenza,
me rio de mi,
brincando en la cama y
comiendo tierra,
el vestido inflado.
Me miro en el pasado
y desconozco
a la saca-canas del tío Luis,
a la actriz.
Escondo en mi cabeza
la casita de muñecas,
los dibujos animados,
las canicas, las loncheras.
Envidio la inocencia de hace años,
ignorancia de los males,
y esconder bajo la mesa
las pinturas de mamá
y las zapatillas,
que hoy no quiero y debo usar,
aunque no sepa.

Con la luna en mi pecho



Te beséla boca
mientras mirabas la luna en mi pecho
y tu
con tu lengua en mis labios,
te despeiné el cabello
y parecías un vago
sonriente,
rodeaste mi cintura
y me sacié de tu ombligo,
Inquietas manos
descubriendo lugares escondidos,
suspiré a tu oido,
y corazón acelerado
de mi cuerpo al precipicio
del temor curioso,
del amor que vivo.

No se cómo




Enterrar la confusión
en baúles profundos,
sincerarme,
suspirar por unas horas
aclarar mi mente,
robarte de tus noches
y llevarte conmigo,
esconderte entre mis brazos
y callar,
como callan los mudos,
aislados, confundidos,
vagabundos del silencio.
Entre tanto,
seguiré sintiendo
el contorno de las hojas
verde quemado,
el sabor del mal,
lo frio de las rocas,
el color del cielo
y tu,
entre mis brazos,
escondido y silencioso
como los mudos,
reposando de la realidad
¡Lo entierras todo!
en baúles profundos,
en mi sueños
te sinceras conmigo.








Temor de tí




Me asusta
sentir y oler
tu mano sobre la mia,
me asusta tu boca
temblorosa y seca;
siento temor de tí
alegre y discreto
susurrando entre la gente,
vigilandome;
siento miedo y rio
sin saber que más,
sin aliento,
me murmuro sola
te recuerdo,
siento temor de tí
bajo los árboles
dentro de mi misma,
con mis pies
sobre las piedras,
mis dedos.
Lo siento callado,
temor escondido,
temor temeroso
de tardes, de olvidos.






Que me reclame..




Que pasé el tiempo y me reclame la vida,

por haberla tirado en el pasto y en la arena,

por no haberme preocupado.

Que venga y me reclame las horas de reflexión

y los momentos de tristeza, las siluetas de las nubes,

y los mapas que inventé con las estrellas;

las horas de reposo entre las olas,

y las charlas con la luna de febrero.

Que se atreva a mirarme a los ojos y preguntar

¿Por que perdí mis años abrazada a la banqueta?

dibujandome mi cielo y mi infierno,

construyendo la respuesta a mis preguntas

y haciendo una pregunta a mis respuestas.

Laberinto.

No habrá nunca una puerta. Estas dentro
y el alcázar abarca el universo
y no tiene ni anverso ni reverso
ni externo muro ni secreto centro.
No esperes que el rigor de tu camino
que tercamente se bifurca en otro,
tendrá fin. Es de hierro tu destino
como tu juez. No aguardes la embestida
del toro que es un hombre y cuya extraña
forma plural da horror a la maraña
de interminable piedra entretejida.
No existe. Nada esperes. Ni siquiera
en el negro crepúsculo la fiera.

J.L. Borges

(Gracias por la corrección de tan fatal error)



"Va para el viejito que se sumerge en el café"

Me perdí el martes

Era un día como cualquiera,
de esos días en los que suena la alarma y no quieres despertarte,
de esos, en los que la noche te canta y te arrulla, te besa la cara.

Era martes y me perdí, en un sueño silencioso,
en las manos del tiempo y en la irresponsabilidad de mi vida.
Me sumergí en las sábanas azules, en mis cuatro almohadas,
en la firmeza del colchón, y en la cálidez de la habitación.
Me perdí en un martes, y nunca me encontré,
abrí los ojos y se había ido.

No tiene sentido

No tiene sentido, contemplar tus ojos negros
sin contemplar mi camino.
ni perderme entre las hojas, ni sumergirme en el vino.
Por eso prefiero mirarte,
como a un muerto, callado, impaciente y confundido,
desligando mi deseo de tus dedos,
ahogandome en los sueños, sin ser más.
No tiene sentido, pretender ser otra cuando tu no eres el mismo,
ni tiene sentido pensarte o pronunciar tu nombre,
ni escribirte un verso en los papeles de mi alma,
ni gastar la tinta de mis venas en tus ojos negros,
ojos que tampoco tienen sentido si los contemplo a ellos,
sin contemplar mi destino.

Confunde más no confundirse...

Lo comprobé hace un par de años, para mi misma, y unicamente para mi persona. Era martes y ya era la cuarta vez que me movían de día el examen, pues ese si era definitivo y yo, por obligación, por ocio, o por cualquier cosa había leído sobre aquello y me sentía lista; pero bárbara sorpresa que a la mera hora se me ocurre una tontería ¿y si así no era?, ¡y la duda!,enemiga traicionera que me entra y no me sale. No podía ser tan sencillo,4 fechas modificadas para darnos "chanza" y que así de simple...¡y que me entra y no sale!. Pues así pasa, me confundió no confundirme, y más y más, si veía al rededor, el sudor de mi compañero, y al otro lado la niña contando, pensando, escribiendo, y mi hoja frente a mí ya lista. No era posible. Y la mala desición que sigue, tomas la goma y quitarlo todo, nerviosa, buscando como hacerle, inventando un método "más lógico" porque así tan fácil no era. Y al final si era, pero todo mi examen salió mal. Si, lo comprobé hace años, para mí, y solo en mí persona, confunde más no confundirse.

Rocío mañanero

Me quemó la cara y me voló el cabello,
me hizo regresar por mi suéter,
rocío frío de la mañana,
compañero único bajo la escasa luz
en el refugio de un poste oxidado.

Desvanece mis recuerdos

Tiempo, amigo inseparable de todos, te pido ahora:
desvanece mis recuerdos,
Intriga a mi mente, hazla olvidar,
inventale un pasado nuevo
para cambiar mi visión del futuro,
escribe un principio feliz
aunque sea trágico el final, no importa,
borra los pasos andados
y llevame por caminos inexplorados,
regalame un sueño: desvanece mis recuerdos.