Mí café

El sabor amargo del sueño interrumpido me quema los labios, me recuerda aquellos tiempos donde solía perderme en un mundo incomprensible para otros: el único mundo que comprendo. Me vestía de azul y no te conocía, no eras parte de mis cuentos o diálogos, ni siquiera de mis sueños o pesadillas. Nunca percibí tu ausencia, no te conocí.
Con mi taza vacía vuelo a esto que soy ahora y que nunca hubiera sido de no haber sido lo que fui , de no haberme vestido de azul, de no haberme perdido...
Pequeños pasos y grandes brincos, también admito tropiezos y empujones, pero ante todo buenas y malas desiciones...pequeña reflexión por el sabor amargo del sueño interrumpido, o más bien, por el pasado, que insiste en manifestarse día a día, en cada taza...