Yo te recuerdo la vez primera
sonando tu música en seis finas cuerdas;
tu me recuerdas la vez primera
Eran los tiempos de la adolescencia
en donde el amor es efervescente,
en donde el consejo de toda consciencia,
es no te enamores, no es para siempre.
¡No escuchamos, tan solo vivimos!
primero sonriéndonos en los pasillos,
usando las teclas y los monitores,
para sembrar esto en nuestros corazones.
Ya son siete años de aquella semilla,
que ha florecido a pesar del invierno,
pues hemos logrado sacar las astillas
que nos lastimaron en todo este tiempo.
¡Estando tan cerca de nuestro gran sueño!
me atemorizo al analizarlo
¡Extraño los años de la efervescnecia!
en donde vivía sin interpretarlos.

