Huyendo del prejuicio


Aun queda  algo, entre los desperdicios y restos de pasado que me miran fijamente, en el escombro y  abandono sigue mi presente. Siento tu  mirada fija atravesándome la espalda, me juzga sin conocerme, sin ver mi rostro, sin más. Me juzga y me duele, duele mi madre y sus heridas, duele mi padre que corría sumergido en su licor y su agonía. Duele sobre todo esta soledad sabor a muerte,  que me acompaña y me ayuda a cargar estas mochilas, en donde guardo lo que soy mientras me busco un rumbo nuevo, donde tu desprecio y tu mentón no sobrepasen mi frente, donde tus ojos puedan mirarme y  las miradas se encuentren, donde no se juzgue lo que guardo en mis mochilas sin antes verle. 




Que suceda...



Que suceda hoy, mañana o en diez años, nada cambia.
Que siga esperando en la puerta escuchar sus dos golpes,
secos, fríos, lejanos, que no se olvidan a pesar de tantos años.

No es diferente, sigo de pie, luchando, respirando,
sonrío con o sin motivo, con o sin ti la vida esta pasando.
Que suceda o no suceda, que se dibuje tu figura en la ventana,
y que los perros ladren avisando tu llegada.

Que suceda, encontrar tus letras olvidadas en el jardín,
humedecidas de polvo, de verdades y mentiras,
de esa absurda palabrería que siempre me convencía;
aún así, la tierra gira, la luna brilla y mi voz se olvida.

Obituario


Cuando llegue el momento de partir contigo,
de decir adiós a este tibio cuerpo,
tiempo de hacer al viento mi mejor amigo
y de dejar mi cuerpo sin su aliento.

Cuando llegue ese día, tarde o noche,
estará mi alma preparada,
por haber visto en vida y sin reproches,
el sabor de tu boca y tu mirada.

Que jamás volveremos a encontrarnos,
y que somos el polvo del recuerdo,
¿Será esto mentira, será falso?,
   ¿Será acaso importante si hoy te tengo?

                                          El futuro es incierto, cosa cierta,
                                         el pasado es el libro que escribimos,
                                           el presente es lo único que cuenta,
                                            mi presente los besos que nos dimos.

                                         Cuando vengan por mi los obituarios,
                                           solamente resalten una cosa,
                                        lo feliz que reía entre tus brazos,
                                        lo feliz que solía ser tu esposa.


Estrellas en la oscuridad de la nochelas veo incluso en el cielo nevado.
Quiero volar a tus brazos, pero no tengo alas, así que no puedo.
Trato de mantener mis ojos abiertos, trato de no olvidar la canción que solía susurrarme.
Debajo de mi mente escondo la respuesta para no ser juzgada por la palabreria, por las miradas.


Ya no tiene sentido mi redacción,  me vuelvo a la ficción
regalo los versos pasados y dibujaré en mi corazón, 
alguna linea que borre las horas de mis manos....

Endulzante artificial para ocultar el agrio aquel...del naranjo...lejano...ajeno...
No hay sentido al balbucear, la tinta corre bien, más pronto que el vocabulario...
  
Sube y baja  alrededor, me sumerge, me funde, me recuerda el tiempo que ha pasado,
nadie me comprende más que los extraños, y ahora, mantengo mis ojos cerrados.