Nomás

Hay días para olvidar, pero olvido amanecer en ellos, y eso constituye mi problema.
Entre la apresurada vida y la familia, los amigos antiguos que llaman rara vez y los amigos nuevos, que quiza después sean solo unos extraños con los que compartimos una pequeña parte de nuestro tiempo, en fin, nunca estoy conforme y nunca me pongo de acuerdo con mis propias ideas, para lograrlo no se que deba hacer, ni siquiera se si quiero lograrlo, a veces me divierte confundirme, y así tener algo en que filosofar y pasar las horas platicando conmigo, en la soledad del camión que siempre lleva a tanta gente, pero que conmigo no va nadie.
Disfruto tanto estos momentos, en donde solo estamos el teclado y yo, y y un pequeño reflejo de mi mente se aparece ante mis ojos y se hace carne de luz sobre el vidrio sucio del monitor, descansando en la silla con los pies sobre algun mueble, aun en pijama sin importar el sol de mediodía que ya se asoma, peor ahora, el llanto de un niño me interrumpe, tiene sed, y tengo que irme.

Risa nocturna

Suele regresar a mi
pero nunca se queda,
y suele mirarme mientras descanso,
sobre las sábanas
sumergida en cuatro almohadas,
me miente con sus dientes blancos
y me grita que todo estará bien,
caprichosa y embustera
la mejor de las amigas
y la peor de las amantes,
sola y perdida, confundeme,
invade el sol de mediodía
y no me rías solo de noche,
pretensiosa y sìnica,
estrecha tu mano a la mía,
tú, romantica pesadilla
que sin sabor me endulza
y me sostiena,
juega conmigo
pero no te vayas.