Siendo uno
Entre las sábanas callamos pero te escuchaba,
tus ojos me gritaron lo que pensaba tu boca,
y tus manos, me describían el sentir de tus dedos.
El silencio incómodo no existe,
el silencio es cómodo, somos nosotros.
Sobre la almohada reposaba tu cabello,
y sobre tu cuerpo el mio, siendo uno.
A veces dejaba de pensar tu boca,
breves instantes para unirse a la mía,
entonces despertó tu pecho
gritando que me quería.
Finalmente reposé en tus brazos,
que disfrutan cantar en silencio
acarician más que piel el alma,
y une los trozos que antes se rompieron.
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