La dieciséis

Conocí a una mujer hermosa en mi ingeniería,
Ella no sabe mucho de idiomas ni filosofía,
Pero calcula muy bien la distancia entre su boca y mi ser
Sabe de formulas y narra historias sobre un tal Kepler.

Tú decidiste ir por la historia del mundo y el francés,
Tú decidiste tomar la avenida dieciséis,
Decidiste no conocerme sin decidirlo,
Simplemente no coincidieron nuestros caminos.

El tiempo me dejo un sabor a monotonía,
Y la distancia entre su boca y mi ser se hizo amplia y vacía,
Equivoque mis sueños en sus ojos, el destino nos falló,
Parecíamos ser el uno al otro pero no resultó.

Tú sigues buscando el amor en los aparadores,
Tú sigues soñando con príncipes y corazones,
Y yo sigo lamentando el no cruzar la dieciséis,
El ignorar esos caminos extraños que no caminé.

No viajé más allá de mis estrellas,
Ni busqué canciones en galaxias nuevas
o tal vez en las fronteras de otra piel.
La ternura de un aroma diferente,
de una voz lejana que no deja verse.
No tomé jamás la calle dieciséis.

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