Como una estrella que brilla en el cielo pero murió hace siglos,
como deseo cumplido que ya no existe más,
barrera de tiempo, quemas manos inocentes.
Así le viste, bajo el árbol de guayabas, la anciana de al lado...
De resecas marcas y lunares nuevos se llenó su piel,
la que te vestía, la que solías llamar tu mujer..
Su voz solloza confusas palabras
y su mirada apunta constantemente hacia el mismo rincón,
más aquellos ojos se pierden distantes en un viejo mundo,
que nadie conoce pues son solo trozos de su corazón.
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